Impacto medioambiental de la energía solar

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El sol constituye una ingente fuente de energía limpia y sostenible, sin emisiones tóxicas contaminantes o emisiones de gases invernadero.

Los potenciales impactos medioambientales asociados a la energía solar, como el uso del suelo y pérdida de hábitats, el uso de agua así como el uso de materias primas peligrosas en la fabricación de paneles y otros componentes de las instalaciones solares, varían mucho en función de la tecnología empleada para aprovechar la energía del sol. Así por ejemplo, no es lo mismo el impacto de la tecnología solar fotovoltaica que el de una planta de concentración solar térmica.

También el tamaño de una instalación juega un importante papel. Las instalaciones solares pueden ser tan simples como un panel solar situado en la cubierta de una casa. Pero también es cierto que existen grandes huertos o explotaciones solares, cuyo impacto en el medio ambiente es lógicamente mucho mayor.

 

Uso del suelo

Dependiendo de su localización, las plantas solares más grandes pueden provocar una degradación del suelo y pérdidas de hábitats. Las necesidades totales de suelo varían en función de la tecnología, la topografía de la zona y la intensidad de la radiación. En una instalación de solar fotovoltaica, las necesidades son de 2 ha por megavatio instalado en el caso de paneles solares policristalinos y de 5 ha/MW para paneles de capa fina. Si se trata de energía solar de concentración, las necesidades de terreno son algo mayores llegando a las 6 ha/MW.

A diferencia de los parques eólicos, los huertos o plantas solares están más restringidos en cuanto a usos simultáneos, por ejemplo, con la agricultura o la ganadería. Sin embargo, el impacto sobre el suelo podría verse minimizado si se destinasen a la implantación de huertos solares aquellas áreas más degradadas o campos de cultivo abandonados por su baja productividad. Por supuesto, las instalaciones más pequeñas en hogares o industrias no ocasionan impacto alguno sobre el terreno al situarse normalmente en las cubiertas de las edificaciones existentes.

 

Uso del agua

Los paneles solares fotovoltaicos no usan agua en la generación de electricidad. Sí la usan, en pequeña proporción, en su fabricación.

Sin embargo, las plantas de energía solar térmica de concentración sí consumen gran cantidad de agua en su funcionamiento y enfriamiento. La cantidad de agua usada depende del diseño de la planta, de su localización y del tipo de sistema de enfriamiento que usen. Aquellas plantas que usen torres de enfriamiento con recirculación húmeda pueden gastar entre 2000 a 3000 litros por megavatio-hora de electricidad producida. La tecnología de enfriamiento en seco puede reducir el uso del agua en casi el 90%. Sin embargo, esto conlleva mayores costes y menor eficiencia.

Puesto que las áreas más propicias para la implantación de instalaciones solares son las zonas con mayor irradicación solar, que suelen ser más áridas y secas, es necesario considerar el factor del consumo del agua como un serio inconveniente a tener en cuenta.

 

Sustancias peligrosas

En el proceso de fabricación de los paneles fotovoltaicos se usan numerosas sustancias peligrosas, muchas de las cuales se emplean para purificar y depurar la superficie semiconductora de los paneles. Estas sustancias químicas, similares a las usadas en la industria de los semiconductores, incluyen ácido clorhídrico, ácido sulfúrico, ácido nítrico, fluoruro de hidrógeno, 1,1,1-tricloroetano y acetona. La cantidad y la sustancia en concreto que se usa depende el tipo de célula solar a fabricar, el grado de pureza que se necesita, y el tamaño de la lámina de silicio. Los trabajadores también se exponen a riesgos por inhalación de polvo de silicio. Por ello, en el proceso de fabricación se deben garantizar unas condiciones laborales seguras para los trabajadores y que los productos usados y residuos, se gestionan adecuadamente.

Los paneles fotovoltaicos de capa fina contienen una mayor número de sustancias tóxicas respecto a los paneles de silicio tradicionales. En su fabricación se emplean arseniuro de galio, diseleniuro de cobre-indio-galio, y teluro de cadmio. Si no se manejan y se desechan apropiadamente, estas sustancias químicas pueden ocasionar un serio problema de contaminación ambiental y amenazar la salud pública.

 

Emisiones de gases invernadero asociadas al ciclo completo de la energía solar

Aunque la producción de electricidad gracias a los paneles solares no conlleva emisiones de gases de efecto invernadero, hay emisiones asociadas con otras etapas del ciclo de vida de un panel solar, por ejemplo, durante la fabricación, el transporte, la instalación, el mantenimiento y su desinstalación y gestión como residuo.

En cualquier caso, las cifras que se barajan de dióxido de carbono equivalente son menores que las asociadas al gas o al carbón, por lo que sigue siendo una alternativa más limpia y sostenible que las fuentes de energía provenientes de los combustibles fósiles.

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