Eficiencia energética en edificios: ¿en qué consiste?

Eficiencia energética

La eficiencia energética es, como su nombre indica, el uso eficiente de la energía, esto es, la relación entre los bienes y servicios producidos y el coste energético. Es decir, producir más con menos uso de energía. En el ámbito de una vivienda, la eficiencia energética se aplicaría en cómo conseguir el máximo confort gastando lo mínimo de electricidad y combustibles fósiles para mantener unos niveles adecuados de calefacción, refrigeración, ventilación, producción de agua caliente sanitaria e iluminación.

Los edificios son responsables aproximadamente del consumo del 40% de la energía y del 36% de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Las nuevas construcciones se centran en un modo más respetuoso y eficiente del uso de los recursos energéticos, y por lo tanto, suelen ser más eficientes energéticamente. La reducción del consumo de energía y el uso de energía procedente de fuentes renovables en el sector de la edificación constituyen una parte importante de las medidas necesarias para reducir la dependencia energética de un país y las emisiones de gases de efecto invernadero. 

Las viviendas eficientes energéticamente reducen el consumo de energía innecesario, las emisiones de gases invernadero y la demanda de recursos no renovables. Simultáneamente, proveen condiciones de vida más saludables y ofrecen a las personas que viven en ellas, un ahorro económico significativo comparado con otras casas convencionales. Son muchos los factores que influyen en la eficiencia energética de una vivienda, pero tanto las nuevas construcciones como las ya existentes, pueden aplicar diversas mejoras para ser más eficientes energéticamente.

La Directiva Europea 2010/31/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de mayo de 2010, relativa a la eficiencia energética de los edificios y la Directiva 2012/27/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2012, relativa a la eficiencia energética, por la que se modifican las Directivas 2009/125/CE y 2010/30/UE, y por la que se derogan las Directivas 2004/8/CE y 2006/32/CE, son las principales normas legisladoras a nivel europeo que se centran en la reducción de la energía consumida por los edificios.

Los principales aspectos de estas directivas a resaltar son:

  • La inclusión de Certificados de eficiencia energética en los anuncios de compra-venta o alquiler de viviendas.
  • La obligación de que los Estados Miembros de la UE establezcan programas de inspección de los sistemas de calefacción y refrigeración.
  • El establecimiento de que los edificios de nueva construcción sean de “cero emisiones” o consumo casi nulo para el 31 de diciembre de 2020.
  • La necesidad del establecimiento de unos mínimos requisitos para nuevas edificaciones, o aquellas que se sometan a una gran reforma, o para la sustitución de partes en las construcciones (sistemas de calefacción y refrigeración, tejados, fachadas…)
  • Los Estados Miembros deberán elaborar listas de medidas financieras nacionales para mejorar la eficiencia energética de los edificios.

En España, la trasposición de dichas Directivas Europeas se realiza a través del Real Decreto 235/2013, de 5 de abril, por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios, que deroga el anterior Real Decreto 47/2007, de 19 de enero, por el que se aprobaba el Procedimiento básico para la certificación de eficiencia energética de edificios de nueva construcción. En el Real Decreto 235/2013, se establece la obligatoriedad de obtener un certificado energético antes de la venta o alquiler de una vivienda, y regula el procedimiento para la certificación de la eficiencia energética de los edificios.

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