Impacto medioambiental de la energía eólica

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El aprovechamiento de la energía del viento es una de las formas más sostenibles y limpias de obtener electricidad puesto que no produce emisiones tóxicas o emisiones que contribuyan al calentamiento global. El viento es también abundante, inagotable, y una de las formas de energía renovable más rentable, lo que la convierte en una gran alternativa a gran escala a los combustibles fósiles.

A pesar de su inmenso  potencial, hay una gran variedad de impactos medioambientales asociados con la generación de energía eólica que deben ser reconocidos para intentar mitigarlos lo más posible.

 

Uso del suelo

El impacto sobre el uso del suelo de las instalaciones de energía eólica depende en gran medida del lugar de emplazamiento: los campos de aerogeneradores situados en áreas planas normalmente usan más terreno que aquellos situados en zonas altas, colinas o a pie de áreas escarpadas. Sin embargo, los aerogeneradores no ocupan  todo el terreno. Deben separarse aproximadamente entre 5 y 10 veces el diámetro de sus rotores (el diámetro de los rotores incluye las palas). Por ello, los aerogeneradores en sí y la infraestructura que acompaña (caminos de acceso, conexiones a la red eléctrica…) ocupan una pequeña zona del total de un parque eólico.

Como media, se considera que en un parque eólico se requieren entre 4 y 20 ha por cada MW, aunque la superficie que ocupa un aerogenerador realmente es de tan sólo 0,43 ha/MW. El terreno que queda bajo los aerogeneradores podría emplearse para otros usos: agrícola, pastos para el ganado, comunicaciones terrestres, pistas de senderismo, etc. También podrían situarse en espacios industriales, lo que reduciría la preocupación por el uso del suelo en áreas de mayor interés natural.

Los parques eólicos marinos requieren mayor superficie para trabajar, puesto que las turbinas y palas que usan son mayores que las de los aerogeneradores típicos de un parque eólico terrestre. Los parques eólicos marinos podrían ser compatibles con una gran variedad de actividades como la extracción de gas y petróleo, acuicultura, actividades recreativas, pesca, etc.

Se requiere un buen estudio de planificación y situación para minimizar los impactos potenciales sobre el terreno y poder hacerlas compatibles en la medida que sea posible con otros usos.

 

Impacto sobre la fauna y los hábitats naturales

El impacto de los aerogeneradores sobre la vida salvaje, sobretodo sobre la avifauna y los murciélagos, está ampliamente estudiado y documentado. Se han documentado muertes de aves y murciélagos no sólo por impactos directos sino por los cambios en la presión atmosférica provocados por el giro de las palas. También se producen alteraciones en sus hábitats.

En el documento de Directrices para la evaluación del impacto de los parques eólicos en aves y murciélagos de la SEO, se hace una muy buena revisión de los estudios existentes sobre la mortalidad de aves y murciélagos en parques eólicos, y se llega como conclusión, que a pesar de que las cifras son bajas comparadas con el impacto sobre la fauna de otras infraestructuras de origen humano, los parques eólicos tienen un significativo impacto cuando se sitúan en zonas comúnmente frecuentadas por aves (nidificación, alimentación, paso migratorio…) y que pueden afectar gravemente a poblaciones de especies amenazadas, donde la desaparición de un número bajo de ejemplares supone un gran impacto sobre el conjunto de la especie.

En cuanto a los murciélagos es de destacar que se ha comprobado que éstos son más activos con velocidades de viento bajas. Si tenemos en cuenta que la rentabilidad de los aerogeneradores aumenta conforme a la velocidad del viento, se podrían desconectar a bajas velocidades incidiendo muy positivamente sobre las poblaciones animales sin grandes penalizaciones de índole económico.

Los parques eólicos marinos también tienen un efecto similar sobre las poblaciones de aves marinas. Se cree de igual forma que el impacto es bajo. Por el contrario, sobre poblaciones piscícolas podrían tener un impacto positive, ya que las torres actuarían como refugios o arrecifes artificiales.

De nuevo, en ambos casos, se requiere un minucioso estudio previo de minimización de impactos. 

 

Impacto visual y acústico

El impacto visual y acústico son también una de las mayores preocupaciones de la gente sobre la instalación de aerogeneradores.

El ruido que ocasionan los aerogeneradores es debido precisamente al movimiento de las palas en el aire. También hay un cierto ruido proveniente de las partes mecánicas de la turbina. Que ese ruido sea más o menos notable dependerá del diseño de cada aerogenerador y de la velocidad del viento.

Al objeto de disminuir en lo posible el ruido generado por los aerogeneradores, se está investigando en la minimización de las imperfecciones de la superficie de las palas de los rotores y en el uso de materiales que absorban el ruido por sí mismos.

Respecto al impacto visual, los aerogeneradores generan opiniones diversas. Para mucha gente, son elementos gráciles que son dignos de ser admirados, por su tecnología y por el beneficio “verde” que aportan. Para otros, son en cambio, aberraciones del ser humano que daña irremediablemente el paisaje. Obviamente, en tanto se pretendan instalar en zonas de especial protección natural o belleza, la balanza quedará desplazada más en el segundo sentido que en el primero. De ahí que sea de nuevo muy necesario una buena planificación y justificación del emplazamiento.

Otro hecho que mencionan personas que viven en las inmediaciones de aerogeneradores es el sufrimiento del llamado efecto de sombra parpadeante. Cuando se vive cerca de un aerogenerador, y dependiendo de cómo interceda la luz del sol, el giro de las aspas provocará sombras periódicas a los habitantes de la casa provocando un efecto estroboscópico, muy molesto, y que se asocia a ciertos problemas de salud como los ataques epilépticos. Por ello, bajo estas condiciones se suele restringir el funcionamiento de los aerogeneradores en las horas de luz que provocan las molestas sombras parpadeantes.

 

Uso del agua

Sólo se hace uso del agua en el proceso de fabricación e instalación de los aerogeneradores. Posteriormente durante su explotación, no hay ningún consumo de agua.

 

Emisiones a la atmósfera durante el ciclo de vida de un aerogenerador

Aunque en pleno funcionamiento un parque eólico no genera emisiones de efecto invernadero a la atmósfera, se producen emisiones en otras etapas del ciclo productivo de un aerogenerador, por ejemplo, en la fabricación, transporte de materiales, construcción, mantenimiento y desinstalación.

Sin embargo, en el cómputo global de emisiones se considera que éstas son muy inferiores a las producidas por generación de energía a partir del gas o petróleo, por lo que sigue siendo una fuente de energía mucho más limpia y alternativa a los combustibles fósiles.

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